BCE crea un instrumento

El Banco Central Europeo se compromete a actuar decididamente contra la subida de la prima de riesgo de los países del sur. El organismo no quiere repetir los errores del pasado y demuestra su compromiso convocando de urgencia a su Consejo de gobierno. La representante alemana en el directorio lo ha resumido a la perfección: “el BCE no va a tolerar que se disparen las primas de riesgo y que esas turbulencias se contagien al resto de la política monetaria”. La reunión de hoy pone de manifiesto que esa intención es real, que están dispuestos a hacerlo. 

Los fantasmas de la crisis de 2008 volvían a sobrevolar los pasillos de Bruselas y Frankfurt. En los últimos días, las primas de riesgo de los países del sur habían comenzado a escalar y los bonos a diez años de Italia o España han retrocedido a niveles de 2014, superando el 4% y el 3% respectivamente. El Banco Central Europeo no podía esperar más y, por sorpresa, ha convocado de urgencia a su Consejo de gobierno. 

La reunión ha durado tres horas y ha sido realmente eficaz. Primero porque solo el hecho de convocarla, ya manda un mensaje en sí mismo y el mero anuncio de la cita hizo que se rebajaran en la apertura los diferenciales de los periféricos. Pero el Consejo tenía preparada más artillería que ha plasmado en un escueto comunicado de dos párrafos. Catorce líneas en las que asegura que el BCE está comprometido a actuar contra los riesgos de fragmentación y contra la subida de las primas de riesgo. 

El organismo no quiere repetir los errores del pasado, ya que hay analistas que les acusan de haber actuado demasiado tarde en la crisis de 2008, cuando ya España e Italia estaban al borde del precipicio. El paso que se ha dado hoy supone adelantarse a posibles nuevos nubarrones y alerta a los mercados para que no vuelvan a cebarse con la deuda soberana de ciertos países. 

Dos líneas de actuación

El BCE ha decidido que se centrará en dos líneas de actuación. La primera, reinvirtiendo con flexibilidad la deuda que ya tiene de estos países. Sería una forma de sustituir al mecanismo de compra de deuda, que dejará de estar en vigor este mismo mes y que ha sido el salvavidas de los países del sur en los últimos años. 

Y la segunda fórmula, -y este es el paso más importante-, con la creación de un nuevo mecanismo anti-crisis, que consiga rebajar la presión sobre las economías más castigadas. Ahora los técnicos de Frankfurt diseñarán su formato y se lo presentarán lo antes posible al Consejo de gobierno. Queda la duda de si ese mecanismo irá acompañado de un plan de ajuste para el país beneficiado o si será suficiente con aplicar los planes ya diseñados para el acceso a fondos europeos. 

En definitiva, estamos ante una muy buena noticia para España, porque el BCE demuestra que está dispuesto a actuar con decisión ante cualquier nueva turbulencia. Su directora, Christine Lagarde, reconoce que su discurso del jueves pasado no calmó las dudas de los inversores y, por eso, se compromete a dar un paso más. El objetivo es claro: evitar una nueva crisis de deuda, como la que vivimos hace una década y de la que todavía se ven cicatrices a lo largo del continente europeo. 

BCE crea un instrumento

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