energéticas

La Comisión Europea se ha propuesto acabar de forma temporal con los beneficios extraordinarios de las energéticas, en un momento en el que llegar a fin de mes para muchas familias europeas se ha convertido en una situación de «ansiedad». En el paquete presentado este miércoles, plantea fijar un límite de 180 euros por megavatio hora (MWh) a los ingresos de los productores de electricidad inframarginales, es decir, las tecnologías con menores costes, como las renovables o la nuclear; y a la vez un impuesto mínimo del 33 % sobre los beneficios excesivos generados por las actividades de los sectores del petróleo, el carbón y las refinerías, que será «redirigido» a los consumidores y las empresas más afectadas.

Con ello, los Estados miembros podrían recaudar anualmente unos 142.000 millones de euros: hasta 117.000 millones de euros gracias al límite temporal de ingresos propuesto para los productores de electricidad «inframarginales» y unos 25.000 millones de euros a través de la «contribución temporal de solidaridad», tal como la llaman desde Bruselas.

Así lo ha anunciado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, durante el discurso del estado de la unión que ha pronunciado ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia). Al acto ha asistido como invitada la esposa de Zelenski, Olena Zelenska, con la que viajará este mismo miércoles a Ucrania para mostrar su apoyo al país.

El paquete de medidas para hacer frente a los altos precios de la electricidad también incluye una reducción del consumo en las horas punta y el establecimiento de un precio de referencia del gas más representativo del que se toma actualmente, el holandés TTF. No consta en el texto, sin embargo, el conocido como tope al precio del gas, que se pospone por el momento después de las diferencias entre los Estados miembros.

Algunas de estas propuestas ya fueron debatidas el pasado viernes por los ministros europeos de Energía con el fin de encontrar una solución a los altos precios del gas y la electricidad que asolan el continente desde el inicio de la invasión rusa en Ucrania y ante la incertidumbre a un posible corte de gas ruso este invierno. Tras este anuncio, se abrirá un periodo de negociación de varias semanas y la intención de los socios es llegar a un acuerdo en la reunión extraordinaria de ministros de Energía convocada el viernes 30 de septiembre en Bruselas.

Límite a los beneficios extraordinarios de las energéticas

Una de las propuestas más destacadas es el establecimiento de una limitación temporal a los ingresos de los productores energéticos a través de tecnologías «inframarginales», que suministran electricidad a un coste inferior al nivel de precios fijado por los productores «marginales» más caros. La Comisión ha propuesto fijar el límite de ingresos para estas tecnologías en 180 euros/MWh.

«Los ingresos que superen el límite serán recaudados por los gobiernos de los Estados miembros y se utilizarán para ayudar a los consumidores de energía a reducir sus facturas», señala el texto al que ha tenido acceso RTVE. La medida es de «carácter extraordinario», recalca la Comisión y, por lo tanto, deben ser limitadas en el tiempo: debería aplicarse a más tardar el 1 de diciembre de 2022 y hasta el 31 de marzo de 2023. No obstante, se ha comprometido a llevar a cabo una revisión del instrumento de emergencia eléctrica antes del 28 de febrero de 2023.

“Están acumulando ganancias caídas del cielo que nunca pensaron que obtendrían“

Según Von der Leyen, estas compañías «están acumulando ganancias caídas del cielo que nunca pensaron que obtendrían», por lo que tienen que «compartirse y canalizarse a los que más lo necesitan». «Hacer beneficios es positivo, pero en estos momentos es erróneo recibir beneficios extraordinarios de la guerra y que lo paguen los consumidores», ha puntualizado.

En este sentido, y en una rueda de prensa posterior, desde la Comisión han confirmado que «España y Portugal continuarán con su excepción ibérica». «El requisito del reglamento es referente a los ingresos y no al precio del mercado. Por tanto, las autoridades nacionales deberán valorar si los ingresos de la compañía están por encima de ese tope según su propio mecanismo», ha señalado la comisaria de Energía, Kadri Simson.

Impuesto mínimo del 33 % para el sector fósil

En la misma línea, la Comisión ha planteado un tipo mínimo del 33 %, al que llama de «solidaridad temporal», sobre los beneficios excesivos generados por las actividades de los sectores del petróleo, el gas, el carbón y las refinerías que no están cubiertas por el límite de ingresos inframarginales. Serán los Estados miembros los que establezcan si quieren aplicar el porcentaje.

En este caso, se recaudarían sobre los ingresos de 2022 que superen un incremento del 20 % sobre la media de los beneficios de los tres años anteriores y serían redirigidos a los consumidores de energía, «en particular a los hogares vulnerables, a las empresas con dificultades y a las industrias de alto consumo energético», recalca el organismo.

Las contribuciones de este instrumento de «solidaridad del sector fósil» se aplicarán durante un año después de su entrada en vigor, si biense llevará a cabo una revisión antes del 15 de octubre de 2023.

Reducción obligatoria del consumo del 5 % en las horas punta

Por otro lado, con la intención de que disminuya la demanda, el organismo dirigido por Ursula Von der Leyen ha propuesto reducir de manera obligatoria el consumo de electricidad en al menos un 5 % durante las horas de precios máximos seleccionadas. «Los Estados miembros deberán identificar el 10 % de las horas con el precio más alto previsto y reducir la demanda durante esas horas punta», recalca el documento.

«Esta obligación daría lugar a la selección de una media de 3 a 4 horas por día de la semana, que normalmente corresponderían a las horas de carga máxima, pero también puede incluir horas en las que se espera que la generación de electricidad a partir de renovables sea baja y la generación de las plantas marginales sea necesaria para cubrir la demanda», añade. 

Además de esto, la Comisión también ha propuesto que los Estados miembros se propongan reducir la demanda global de electricidad en al menos un 10 % hasta el 31 de marzo de 2023.

Reforma del mercado del gas y la electricidad

La líder comunitaria avanzó hace unas semanas una «intervención de emergencia» para reformar el mercado eléctrico y este miércoles ha dado los primeros pasos en esta dirección. Así, se ha comprometido a trabajar para establecer un precio de referencia del gas -del que depende a su vez el mercado eléctrico- «más representativo». «El mercado del gas de hoy ha cambiado totalmente y el TTF -de referencia en Europa- no se ha adaptado».

“El gas no puede predominar en la fijación de los precios energéticos“

Por ello, ha anunciado que la Comisión «va a elaborar un patrón de análisis mucho más representativo para el comercio de la energía, reflejando estos cambios». 

«El mercado de la electricidad de hoy se basa en principios obsoletos, ya no están a la altura de las circunstancias. Los consumidores tienen que beneficiarse gracias a las ventajas de las renovables, por lo que el gas no puede predominar en la fijación de los precios energéticos», ha dicho, para después finalizar: «Es por eso que haremos una reforma profunda e integral del mercado de la electricidad«.

El tope del precio del gas ruso, en el aire

El acuerdo no recoge, en cambio, establecer un tope al precio del gas ruso, a raíz de las reticencias de algunos países miembros durante el debate del pasado viernes. La decisión se aplaza y seguirá debatiéndose en la reunión del próximo 30 de septiembre. «La presidencia nos ha pedido que sigamos trabajando. Estamos realizando un trabajo de análisis sobre el impacto que tendrá de cara al futuro y cómo podríamos negociar contratos a largo plazo con precios más asequibles», ha puntualizado Simson.

En este sentido, la Comisión ha llegado a un acuerdo con el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, para crear un grupo de trabajo específico que analice la situación y cómo se puede reducir el precio del gas

Ante este contexto, la presidenta de la Comisión ha destacado que es prioritario «acabar con la dependencia» energética de Rusia: «Estamos en el 83 % de almacenamiento, pero no basta. Hay que diversificar, apartarnos de Rusia y buscar socios más fiables, como Nigeria, Noruega o Estados Unidos», ha asegurado, para después advertir: «El año pasado, el gas ruso que llegaba a la UE suponía el 40 %; hoy ha caído al 9 %. Pero Rusia sigue manipulando nuestro mercado, prefieren quemar el gas en lugar de cumplir los contratos”, ha lamentado.

El PPE respalda las medidas

La propuesta de limitar los beneficios extraordinarios a las energéticas ha contado con el respaldo del presidente del Partido Popular Europeo (PPE), Manfred Weber, quien tras la intervención de Von der Leyen ha señalado: «El PPE apoya la propuesta de la Comisión que hoy se ha presentado para hacer frente a los precios energéticos», si bien ha pedido respetar los procedimientos y que los límites de precio se decidan en el Parlamento europeo.

El paquete de la Comisión Europea cuenta también con el visto bueno de los socialistas y demócratas europeos. «Vamos tarde, pero me alegra que por fin se haya reaccionado a lo que estábamos planteando: hay que poner un tope al precio del gas y ayudar a las familias y empresas, y eso se puede hacer con una parte de los beneficios de las energéticas. Todos deben arrimar el hombro«, ha dicho su presidenta, Iratxe García.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pronuncia un discurso sobre el estado de la Unión Europea ante el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, Francia, el 14 de septiembre de 2022. REUTERS/Yves Herman

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