carga de intereses

La subida de tipos que ya se está registrando en los mercados, incluso antes de que el Banco Central Europeo (BCE), se traducirá en un mayor coste de intereses en el futuro. Dentro de tres años la carga financiera aumentará en 12.000 millones como consecuencia del incremento de tipos observado, según cálculos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). «Todo dependerá de la política de subida de tipos del BCE y de cómo de efectiva es la herramienta para evitar la fragmentación del mercado de deuda pública», explicaba Cristina Herrero, presidenta de AIReF, durante su intervención en el curso organizado por la APIE en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.

Según Herrero, «el binomio inflación y crecimiento es cada vez más adverso. Los mercados anticipan una normalización más rápida de lo inicialmente previsto y eso ha supuesto una subida de la curva de tipos de la deuda pública». 

La AIReF recuerda que el Tesoro español tiene 65.000 millones de deuda emitida vinculada a la evolución del IPC.«Por cada punto de inflación el pago de intereses crece en 700 millones». Además, se suma el coste de la revalorización de las pensiones: 1.500 millones por cada punto de inflación. A los niveles actuales de inflación supondría un gasto adicional de 13.000 millones. 

«Es cierto que la inflación a corto plazo va bien para las cuentas públicas, la recaudación se está viendo muy favorablemente afectada. Por cada punto de IPC se recaudan unos 2.000 millones adicionales. Puedo parece que tiene un efecto positivo, pero en el medio plazo tiene un coste de mayores gastos y un impacto negativo en el crecimiento», aseguraba Herrero. 

Necesidad de un plan de planificación fiscal 

La autoridad independiente fiscal lleva meses pidiendo al Gobierno que presente una planificación. Es decir, que se marquen objetivos y medidas para reducir la deuda y el déficit. Herrero reconoce que la situación actual de guerra en Ucrania y crisis energética no ayuda a poder centrarse en este plan, pero insiste en su necesidad. 

«Precisamente porque el grado de incertidumbre es tan grande, la actuación de las entidades públicas no puede ser un elemento añadido de incertidumbre. Pedimos una estrategia fiscal al Gobierno central y también a los gobiernos autonómicos», exponía Herrero. «Esa planificación va a terminar llegando y muchas veces pensamos: a ver qué dice Europa. Deberíamos tener un ejercicio de autodisciplina». 

Las cifras económicas ya reflejan una caída del déficit en los próximos años, pero esta reducción se debe únicamente al crecimiento económico y la retirada de los estímulos por la pandemia y la crisis energética. En este sentido, Herrero ha explicado que es posible pensar que «más o menos la posición es positiva», pero a su juicio esta posición «frágil» por la falta de medidas adicionales previstas para aumentar ingresos y reducir gastos.

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