embargo al petróleo ruso

La decisión de aprobar un embargo al petróleo ruso caerá por su peso desde que Alemania la aceptó, pero los ministros de Energía de los 27 Estados miembro dieron este lunes en Bruselas un pequeño paso, el primero, aunque no el definitivo. El daño económico que puede provocar en algunos países, los más dependientes y la falta de suministros de los que no tendrían alternativas por ejemplo para comprar más petróleo en buques porque no tienen puertos atrasa la decisión.

La reunión de este lunes sirvió para discutir las opciones sobre la mesa. Fuentes comunitarias llevan semanas contando que un embargo al petróleo ruso (al gas sigue sin estar sobre la mesa) no será total e inmediato, que podría haber excepciones temporales para los países más reticentes (Eslovaquia, Hungría) y que no se prohibirían a la vez todas las importaciones. Se empezaría por el petróleo que llega en petroleros porque es el más fácil de sustituir por otros suministradores.

Los ministros no tomaron una decisión definitiva (técnicamente deben hacerlo los de Exteriores después de que el borrador que redacte la Comisión Europea sea revisado por los embajadores) pero dejaron la fruta madura. El cambio en Berlín fue clave.

Alemania ya no bloquea la decisión. El ministro de Economía Robert Habeck (que es a la vez segundo del Gobierno) lo adelantó la semana pasada en Polonia y lo dijo a su llegada a Bruselas: “Alemania no es contraria a una prohibición del petróleo ruso. Es una carga pesada pero estamos preparados”. Berlín ha ido haciendo los deberes desde el inicio de la guerra el 24 de febrero. Si entonces importaba de Rusia el 35% de sus necesidades de petróleo, hoy es el 12%.

Habeck pide tiempo, como discutieron los ministros: “Sería útil tener unas semanas o meses para ejecutar todos los preparativos técnicos. Deberemos encontrar buques que transporten el petróleo de oeste a este, debemos preparar los puertos y los oleoductos. Tener ese tiempo sería útil, pero creo que otros países tienen problemas más importantes”.

Europa es más dependiente del gas ruso pero Rusia lo es más de las ventas de petróleo porque de las importaciones europeas de hidrocarburos rusos, en dinero aproximadamente tres cuartas partes es petróleo y una cuarta parte es gas. El problema para embargar el gas es la dificultad de cambiar de proveedores.

Europa no plantea por ahora embargar las compras de gas ruso, pero el corte del suministro puede llegar desde Moscú. La semana pasada Gazprom ya dejó de enviar gas a Bulgaria y Polonia porque estos dos países se negaron a aceptar el entramado propuesto para pagar en rublos que sí están aceptando otros países. La Comisión Europea explicó hace días que aceptar hacer los pagos en rublos sería una violación de las sanciones a Rusia.

Los ministros discutieron también este lunes cómo hacer que unos países se ayuden a otros mientras la mayoría siga recibiendo gas ruso. La discusión trató sobre proveedores alternativos de gas natural (Estados Unidos promete aumentar los envíos de gas natural licuado, Italia negocia con Argelia, Alemania con Qatar) y de mecanismos de solidaridad intra-europeos.

Los ministros no nombran la bicha en público pero la Comisión Europea estudia ya cómo se podría reaccionar a cortes de los suministros y no descarta que, como durante las crisis del petróleo de los años 70, haya que recurrir al racionamiento del combustible para algunos sectores. A pesar de eso, la comisaria europea de Energía, Kadri Simson, dijo que ahora mismo no hay riesgo de falta de suministro. Sobre todo por los nuevos gasoductos y oleoductos, como el que une ya Noruega con Polonia y la nueva conexión entre Grecia y Bulgaria.

La reunión de los comisarios europeos de este lunes debería servir para dar el visto bueno al borrador del sexto paquete de sanciones, donde entraría ese embargo gradual al petróleo. También se expulsaría de Swift al Sberbank, el mayor banco ruso por cuota de mercado (37%), que hasta ahora había quedado fuera de la lista negra. Sólo se dejaría sin sancionar un banco grande, Gazprombank. Es la entidad que canaliza los pagos de los hidrocarburos.

Algunos países, como Polonia y los bálticos, quieren medidas más duras y más rápidas. La ministra de Energía polaca, Anna Moskwa, llegó a pedir un impuesto a los países que no quieran sanciones energéticas más duras (copiado del sistema de derechos de emisión de carbono) cuya recaudación iría a financiar a Ucrania.
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