inversiones de Biden

Joe, el hombre más poderoso de Estados Unidos ha actuado. Ese ‘Joe’ no es Joe Biden, el presidente, sino el senador demócrata por Virginia Occidental, Joe Manchin. En un Senado partido por la mitad, con 50 escaños demócratas y 50 escaños republicanos, Manchin tiene cogida por los números a la política de la Casa Blanca. La razón es que él es un senador demócrata de un estado republicano. Y eso le lleva a votar en ocasiones en contra de lo que quieren sus correligionarios. Sin el voto de Manchin, los demócratas se quedan en 49 escaños. Y pierden.

Y eso es lo que pasó ayer. Manchin decidió que, tras seis meses de negociaciones, no va a apoyar el plan Build Back Better (algo así como Reconstruir Mejor, aunque conocido a menudo por sus siglas en inglés, BBB) de Joe Biden, destinado a expandir el Estado del Bienestar de Estados Unidos y a reforzar la lucha contra el cambio climático en ese país. Eso supone que uno de los ejes de la agenda económica del presidente se ha hundido. Y por fuego amigo. Para más inri, Manchin lo anunció en una entrevista a la cadena de televisión pro-Trump Fox News. Y, todavía para más ensañamiento, sus asesores sólo avisaron a la Casa Blanca con media hora de antelación. Así, Biden y su equipo no tuvieron tiempo a reaccionar ante un golpe que es casi mortal para la reelección del presidente de EEUU (si es que Biden se presenta a la reelección), ya que ataca justo en el corazón de la política del actual inquilino de la Casa Blanca: su agenda doméstica y, en especial, económica. Biden ha fiado a eso su gestión. Y ha sido un demócrata, Manchin, quien le ha hecho fracasar. 

La respuesta del Ejecutivo no se hizo esperar. La portavoz de Biden, Jen Psaki, emitió un durísimo comunicado acusando a Manchin de “romper sus compromisos con el presidente y con sus compañeros en el Senado y en la Cámara de Representantes”. Efectivamente, Manchin se había comprometido a seguir negociando con la Casa Blanca hasta encontrar un punto de acuerdo. Hasta ayer por la mañana, se daba por hecho que eso sucedería, más pronto o más tarde. Y, de pronto, Manchin dio la espantada alegando “el resurgir de la pandemia, la subida de la inflación, y las incertidumbres geopolíticas en el mundo”.

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La decisión de Manchin hunde el programa económico de Biden, que se basaba en tres ejes: un plan de estímulo contra el Covid-19, que fue aprobado en marzo, el mayor programa de infraestructuras en 65 años, en septiembre, y, ahora, el BBB. Y no es que el senador por Virginia Occidental no hubiera logrado concesiones de la Casa Blanca. Por de pronto, había conseguido que el coste fiscal del proyecto se redujera de 3 a 2 billones de dólares (es decir, de 2,7 a 1,8 billones de euros) en 10 años. El senador había ido cambiando sus demandas a lo largo del otoño, al ir exigiendo alternativamente la eliminación de parte de las medidas incluidas en el plan y detalles más específicos acerca de cómo sería financiado éste.

En realidad, el proyecto de Biden no era particularmente oneroso, ya que su coste fiscal equivaldría a menos del 20% de lo que EEUU gasta en Defensa cada año. Entre las medidas que incluía estaban derechos que están reconocidos en la legislación de prácticamente la totalidad de los países del mundo, como, por ejemplo, las bajas por maternidad, paternidad, y enfermedad.

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